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El evento fue coorganizado por la municipalidad de Bogotá, el “Foro de Alcaldesas y Electas de Iberoamérica” y CGLU, socio del programa “Territorios de protección para las mujeres víctimas de violencias “.

Photo Amelie Bogota

La coordinadora del Observatorio Internacional de las Violencias contra las Mujeres participó en el taller sobre “Políticas para eliminar la violencia sistemática contra las mujeres”.

El papel de las mujeres como líderes de las políticas de paz social fue uno de los temas centrales de los debates. El Foro proponia abrir los debates sobre la paz a los conceptos de territorios resilientes frente al cambio climático, justicia social frente a la desigualdad y defensa de la democracia local frente a las tensiones autoritarias de los Estados. En este contexto, las políticas de lucha contra las violencias hacia las mujeres son clave para construir una sociedad democrática e inclusiva. Ellas son un medio tanto para eliminar una de las principales violaciones de los derechos humanos – la desigualdad entre las mujeres y los hombres – como para reducir la impunidad que permite la violencia en nuestras sociedades.

El Observatorio Internacional participó en los talleres sobre “Políticas para eliminar la violencia sistemática contra las mujeres” y “Municipalismo feminista” con 11 mujeres líderes de latinoamérica. Los debates fueron moderados por las expertas internacionales Ana Falú, ex Directora Regional de ONU Mujeres, y Reem Alsalem, Relatora Especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres y las niñas.

El debate sobre municipalismo feminista llamava a redefinir las prioridades políticas situando a las mujeres en el centro de la toma de decisiones. Esta “4ª transformación“, como dice Clara Brugada, alcaldesa de Iztapalapa, es un proceso de democratización con participación de las mujeres que está cambiando la centralización del poder y las prioridades sociales y políticas. Se trata de nuevos territorios “donde la vida está en el centro“, como explicó Silvana Pissano, alcaldesa del Municipio B Montevideo, “ciudades que cuidan” de las mujeres pero también de todos los grupos sociales, especialmente de los más marginados. El municipalismo feminista responde a la cuestión de la violencia hacia las mujeres de forma integral, estructurando una economía feminista, rediseñando el espacio público, valorando el trabajo invisible de los “cuidados“, devolviendo a las mujeres su tiempo libre para que puedan ser autónomas, e incluyendo la cuestión ecológica en la gestión de la ciudad.

El trabajo en red se está convirtiendo en una etapa esencial para facilitar la aplicación de estas políticas. Permite el intercambio de prácticas, pero también la solidaridad frente a los ataques sexistas de los que son objeto a diario las mujeres políticas en la vida real o en línea.

Uno de los mayores retos de estas políticas locales es hacer frente a las representaciones culturales. Esto significa crear servicios donde aún no hay una demanda explícita, y estimular la demanda para transformar los modelos patriarcales. Esto es lo que está haciendo la ciudad de Bogotá con la Manzana del cuidado, un programa integral diseñado para empoderar a las mujeres frente a las desigualdades estructurales vinculadas a la división de tareas en función del género. Las Manzanas del Cuidado son centros comunitarios que reúnen una serie de espacios dedicados a las mujeres, donde personal cualificado puede ocuparse de las personas dependientes a su cargo (niños, familiares discapacitados, ancianos) mientras ellas realizan actividades para sí mismas, como la vuelta al colegio, formación, actividades de bienestar y descanso.

Los ámbitos de competencias de los gobiernos locales para luchar contra la violencia hacia las mujeres son múltiples, desde la prevención hasta la atención, pasando por la salud sexual y reproductiva, con los centros de salud, como ha defendido la alcaldesa de Quilmes, Maya Mendoza (Argentina). Invertir en programas de integración económica también es un reto que debe abordarse a nivel local para dar a las víctimas los medios necesarios para abandonar a sus parejas violentas.

El trabajo del Observatorio Internacional es una herramienta para vincular todas estas iniciativas. Ofrece un espacio para la emergencia de un colectivo de gobiernos locales con una pluralidad de soluciones y para transmitir peticiones comunes a las instancias internacionales. El laboratorio organizado por CGLU ha permitido valorizar fuertemente el  trabajo del departamento de Seine-Saint-Denis entre los representantes electos iberoamericanos y a dar a conocer el proyecto de red mundial. Los debates permitieron esbozar pistas de sensibilización con la ayuda de expertos de las Naciones Unidas.

El Observatorio Internacional de las violencias contra las mujeres también se reunió con la Directora del Departamento para la eliminación de las violencias contra las mujeres de la ciudad de Bogotá y con la responsable de cooperación de la Embajada de Francia.

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